vicentico escribió:Pues yo me acuerdo cuando empecé con un IBM 360 de unas 48 ks de RAM que ocupaban un armario de 2m x 5m lleno de toroides de ferrita, una unidad de disco duro de 2 Mbs que tendría unos 60 cms de diámetro, una lectora de fichas, una perforadora y una impresora de 300 líneas por minuto (era lo mejor del equipo).
Qué simples y sencillas eran los mantenimientos "digitales" de los archivos maestros, como por ejemplo el de clientes: ibas al cajón donde tenias las fichas perforadas interpretadas (escritas en la parte superior con la traduccion alfabética de su contenido perforado), buscabas alfabéticamente al sujeto en cuestión, y añadías, sustituias o eliminabas su ficha en función de si era un alta, una modificación o una baja.
Y luego los procesos en el ordenador........ maravillosos.... venga a cargar cajones de fichas previamente clasificados ....... p.e. el proceso de nómina........, en el que cargabas 2.000 fichas de empleados....., luego otras 10.000 con las operaciones que habían realizado esos empleados en la semana (era una empresa de confección), luego, despues de emparejadas las operaciones con los empleados, analizadas y corregidos los errores, empezabas a imprimir los sobres de nómina, luego los cheques y finalmente, después de imprimir algunos listados más de control, se perforaban las fichas "sumarias" para ser leidas posteriormente en el proceso de contabilidad. El proceso, yendo todo bien, duraba unas 8 horas. Una maravilla de la técnica. ¡Qué tiempos aquellos!
Y los programas, también en fichas, todas perfectamente colocaditas en su caja, que había que leer cada vez que los querias ejecutar... y la majadera de la especialista de la escoba (leasé sra. de la limpieza) que le daba un estacazo a la caja, la caía al suelo y colocaba las fichas a estilo compadre sin decir ni mú y tu a colocar las 2000 fichitas por orden si querías currar.